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El peligro de no hacer nada con tu dinero

Me resulta curioso escuchar a la gente que cuando no tiene dinero, se queja porque no tiene, y cuando sí tiene, solo piensa en qué gastárselo.

Lo más gracioso es que, además, están deseando llegar a los 65 para cobrar la pensión.

Tengo la sensación de que la gente va por la vida con los ojos tapados. Se deben imaginar jubilados contando billetes como si fuesen Floyd Mayweather, o algo por el estilo.

Aquí el amigo Mayweather cargando unos billetitos
Aquí el amigo Mayweather cargando unos billetitos

Volviendo al tema, que me desvío.

Es muy cómodo pensar que la mejor opción que tienes para tu dinero es no hacer nada. Si no lo inviertes y lo dejas en la cuenta del banco o debajo de la cama, aunque no ganes nada, al menos tampoco pierdes.

Te voy a decir una cosa: Te equivocas.

No hacer nada seguramente sea tu peor decisión. Permíteme explicarte por qué.

¿Te acuerdas de la inflación? Puede que no, así que te la vuelvo a presentar.

La inflación es ese impuesto silencioso que año tras año va haciendo que tu dinero valga menos si no lo pones en movimiento. La media anualizada en España, en los últimos años, es de alrededor del 2%.

Te estarás preguntando: “¿Cómo me afecta la dichosa inflación?”

Muy sencillo.

Vamos a suponer que tienes 10.000€ ahorrados y que no vas a necesitar de manera inmediata. Decides mantenerlos en una cuenta mugrienta corriente durante los próximos 15 años.

Nada malo puede pasar, ¿verdad?

Imagina la misma inflación media, estos 10.000€ dentro de 15 años con una inflación del 2% tendrán un valor de 7.385€. O lo que es lo mismo, habrás perdido poder adquisitivo por un valor de 2.615€.

¿A que ya no te hace tanta gracia?

La única solución que conozco para evitar esto es invertir.

Acomódate que hoy estoy muy guerrero y lo que te voy a contar te va a interesar 😉

Antes de empezar a invertir

Invertir supone asumir algunos riesgos. Esto es así. Vas a poner a funcionar una parte de tu dinero.

Lo que está totalmente claro y 100% demostrado es que, si no haces nada con tu dinero, éste va a perder valor.

Así que, entre asumir algunos riesgos con la opción de ganar algo y la posibilidad de perder dinero, no sé tú, pero yo me quedo con lo primero.

Antes de empezar a invertir debes preguntarte por qué, para qué y a dónde quieres llegar con tus inversiones. Sino, será igual que ir dando palos de ciego.

“Vale, entiendo esto, pero, ¿con cuánto dinero tengo que empezar a invertir?”

Buena pregunta.

No hay una respuesta mágica para esa pregunta. Como te he comentado, para invertir, lo primero que necesitas es tener dinero, o mejor dicho, ahorros.

El dinero que vayas a invertir tiene que ser una cantidad que no vayas a necesitar a corto plazo. Por eso, incido en el ahorro. Además de contar con un fondo de emergencias para cubrir cualquier imprevisto.

Así que, si ya tienes claro que quieres empezar a invertir, te voy a dar 5 consejos importantes.

1. Piensa como los ricos

No conozco a nadie que, en su sano juicio, no quiera tener la cuenta del banco a rebosar de dinero. Y el que lo niegue, miente.

Todos somos muy éticos pero también tenemos que pagar facturas.

Sin embargo, la mayoría de gente ve el dinero como una herramienta que sólo sirve para gastar.

“¿Qué hago con estos 100€ que me quedan en la cuenta del banco? Voy a comprar alguna chorrada que no me hace falta”.

Pero, ¿qué pasaría si pudieses hacer algo más con tu dinero?

Pues, por ejemplo, podrías invertir.

“¿Invertir?¿Sabes que puedes perder todo tu dinero?”

Cuando me dicen esto, me dan ganas de responder que no sé por qué viven si pueden perder la vida.

Ese tipo de respuesta proviene de la voz de tu miedo injustificado a invertir y de tener una mentalidad pobre o de escasez.

Entre otras muchas cosas, esto es lo que saben los ricos y que tú posiblemente no.

Invertir puede hacer que tu dinero genere más dinero. De esta forma, puedes obtener rentas de los intereses de tus inversiones.

Además, cuando empiezas a moverte en entornos relacionados con el dinero, pueden surgir nuevas oportunidades, contactos e incluso negocios.

Pero esto es otra historia. Primero, debes centrarte en averiguar qué quieres hacer.

2. Dedica un poco de tu tiempo a aprender

Voy a suponer que, durante la semana, empleas una gran parte de tu tiempo a tu trabajo. Seguramente, para dedicarte a lo que sea que hagas, habrás tenido que dedicar un tiempo a tu formación. Incluso en los trabajos menos cualificados, habrás necesitado tiempo para aprender a realizar bien tus funciones.

Entonces, ¿por qué no vas a querer dedicarle un poco de tiempo para darte la posibilidad de aumentar tu capital?
Sería estúpido que teniendo esa posibilidad, no la aproveches, ¿no?

Vale, ahora puede que te estés preguntando:

“Sí, muy bien … pero, es que no tengo ni idea de por dónde empezar”.

Voy a decirte una cosa: Ya has empezado si estás aquí leyendo 😉

Debes saber que como dice la sabiduría popular: “nadie nace enseñado”. Así que, el hecho de que dediques un poco de tiempo a aprender más sobre inversiones, no le va a hacer daño a nadie. No vas a olvidarte de respirar o de saber caminar por aprender algunas cosas nuevas.

Y no me vengas con eso de: “No tengo tiempo”

Te lo voy a decir claro: lo que no tienes son claras tus prioridades.

Tienes las mismas 24 horas que tengo yo, tu vecino o tu perro. Así que, si quieres un consejo no solicitado: empieza a priorizar y organizar tu tiempo. Es tu bien más preciado.

Si dedicas tu tiempo libre a llenarte la cabeza de basura televisiva, deberías empezar a plantearte hacer algo de más utilidad con tu tiempo. Será la mejor inversión que harás en tu vida.

Si no es tu caso, perdona el puñetazo gratuito.

No hace falta que dediques más que algunos minutos cada semana. Tampoco se trata de que te conviertas en Warren Buffett.

Aunque oye… si te apetece, me parecerá estupendo 😉

3. Averigua tu perfil inversor

Cada persona es diferente. En las inversiones ocurre lo mismo.

Es importante que sepas cuál es tu perfil e investigues sobre aquellos tipos de inversión que más se ajusten a tu carácter y forma de ser.

Personalmente, a mi me atrae el riesgo. Para mí, es moderado, pero a ojos de otros inversores me meto en inversiones con bastante riesgo. Sin embargo, duermo a pierna suelta aunque tenga la cuenta con un rojo de 4 cifras.
Mis amigos dan fe de ello.

A grandes rasgos, existen 3 tipos de perfiles:

Perfil conservador

Dentro de este perfil, suele encontrarse gente que destina una parte de sus ahorros a cuentas remuneradas, depósitos o, en el mejor de los casos, a bonos del estado o fondos de renta fija. Se sienten cómodos obteniendo rentabilidades del 3-5% y no quieren correr más riesgos. Eso puede suponer perder oportunidades de ganar mucho más dinero.
El horizonte de inversión que suelen tener es de largo plazo.

Perfil moderado

Los inversores de este perfil diversifican más el riesgo. Suelen incorporar activos de renta variable y de renta fija. Con esto, consiguen que las rentabilidades aumenten y se acerquen a valores de rendimientos del 8-10% anual, obviamente, dependiendo del año. De esta manera, cuando una de las dos partes va mal, la otra suele compensar las pérdidas y viceversa.

El horizonte de inversión de este perfil suele ser a largo plazo, aunque también orientado al medio plazo.

Perfil agresivo

Aquí están todos aquellos a los que les va la juega. Este tipo de inversores pueden tener una parte de su dinero invertido en renta fija (o no). Su zona de acción está en la renta variable y siempre buscan acciones con un potencial crecimiento. Seguro que se te vienen a la mente los Day Traders, y habrás acertado, en cierta medida. Pueden ser también traders intradía o Swing Traders (trading de varios días o semanas). Operan con activos con alta volatilidad, en mercados emergentes y suelen tener una rotación de activos en cartera bastante importante.

En este caso, suelen buscar el rendimiento a corto plazo.

Según el perfil de inversor que seas, estarás dispuesto a asumir unos riesgos u otros.

Cada personalidad tiene una tolerancia. Así que no cometas el error de invertir de forma opuesta a tu personalidad. Si eres agresivo e inviertes conservador, te aburrirás. Por el contrario, si eres conservador e inviertes de forma agresiva, pasarás noches en vela cuando las cosas se tuerzan.

Las emociones son otro aspecto importante a tener en cuenta. Así que voy a hablarte de ellas.

4. Controla la montaña rusa de emociones

Las emociones lo pueden controlar todo si se lo permites. Si quieres controlarlo todo, tendrás que controlar tus emociones.

Valga la redundancia.

Seguramente, en algún momento, vas a sentir alguna de las 5 emociones que te voy a explicar.

Los 5 pecados capitales emocionales

Miedo, suele ser una de las primeras emociones que puedes sentir. Al empezar a invertir, la incertidumbre se puede apoderar de ti disfrazada de miedo. Es un sentimiento irracional que puede hacerte tomar muy malas decisiones. Normalmente, es miedo a perder el dinero. Mucha gente se deja manejar por él cuando los mercados sufren un desplome temporal. El miedo se apodera de ellos y venden sus posiciones, ocasionando así grandes pérdidas.

Avaricia, puede ser la que te lleve a intentar ganar el hasta el último euro… y ocasionarte problemas. Se suele decir que “la avaricia rompe el saco”. En las inversiones no es una excepción. Así que, si tienes un método, cíñete a él y deja aparcada la avaricia.

Euforia, llega cuando tus inversiones están dando muchas ganancias. Los mercados suben y tus acciones también. La euforia es peligrosa porque te hace sentirte muy feliz, pero te puede llevar a tomar decisiones estúpidas. Puedes caer en el error de sobre-invertir por creerte el mago de Wall Street. Comprar acciones en sus valores máximos es tan malo como vender en mínimos.

Tristeza, suele provocar un efecto curioso. Y es que, la gente cuando está triste, busca la satisfacción en la compra. Esto se suele hacer con la intención de subir el ánimo. Pero, créeme que invertir triste, es la cosa más estúpida y arriesgada que puedas hacer. Sobre todo para tu cartera.

Envidia, es la crème de la crème de las emociones. Si tú tienes una piruleta, yo también la quiero. Si tú estás ganando con acciones de Telefónica (JA JA…) yo también. Te va a llevar entrar mal y tarde en posiciones que deberías analizar 2 veces.

Si eres capaz de controlar estas emociones, tendrás mucho terreno ganado cuando inviertas.

5. No metas todos los huevos en la misma cesta

Uno de los errores de principiante es el de centrarte en inversiones muy concretas y no diversificar.

Al empezar, es normal que te centres en aprender sobre el tipo de inversión que te haya llamado la atención.

Es muy normal.

Pero, debes saber que si empiezas a invertir tu dinero en lo mismo, corres el riesgo de que en algún momento, un suceso como una crisis, pueda dejarte en una muy mala situación por no haber diversificado tus inversiones.

Es por este motivo, que siempre recomiendo que cuando empieces a sentirte cómodo con un tipo de inversión, abras tu abanico de posibilidades y empieces a interesarte en otras.

Además, es posible que el tipo de inversión que estés haciendo sea más o menos arriesgada y, para equilibrar la balanza, podría interesarte incorporar otro tipo de inversión opuesta. De esta manera, consigues diversificar en riesgos. Esto lo puedes hacer, por ejemplo, con inversiones de tipo de renta variable y renta fija. El primero, te aportará mayor riesgo, pero un posible mayor rendimiento que el segundo.

En mi opinión, la mejor manera de empezar a invertir y la forma más sencilla es a través de los fondos indexados.

Son un instrumento financiero sencillo de entender, incluso para los más novatos.

Diversifican la inversión, minimizando los riesgos de una mala elección. Además, si inviertes en ellos de forma periódica (por ejemplo, mensualmente), no tendrás que estar pendiente de los vaivenes de los mercados.

No pierdas el coste de oportunidad

Con este artículo quiero que veas que invertir puede ser una opción muy válida para ti.

Quedarte de brazos cruzados, pocas veces es la mejor opción. De hecho, la mayoría de veces es la peor.

Algunas de las mejores cosas de la vida suceden cuando asumes algunos riesgos.

Cuando no arriesgas nada, dejas pasar oportunidades que podrían cambiarte la vida. No invirtiendo, dejas pasar la oportunidad de ganar dinero.

Cada día que pasas sin hacer nada, es un día que estás desaprovechando la magia del interés compuesto.

No puedes permitirte el lujo de perder dinero año tras año.

Invirtiendo, además de obtener rentabilidad, puedes obtener dividendos de las acciones que formen parte de tu cartera. Esos dividendos, si los reinviertes, pasan a formar parte de tu capital y empiezan a jugar también a tu favor.
Es el llamado interés compuesto.

Como los beneficios los verás a medio o largo plazo, lo mejor que puedes hacer es empezar cuanto antes.

Debes saber que el mejor momento para invertir fue ayer, y el segundo, hoy.

Así que… ¿a qué esperas?

Si quieres empezar a invertir te recomiendo que te suscribas desde el cajetín mostaza que verás más abajo. Te voy a ayudar con el punto 2, enseñándote todo lo que sé para que puedas aprovecharlo al máximo.

No dudes en comentar y en compartir el artículo si te ha gustado 😉

¡Hasta la próxima! 😀

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Sobre el autor de este artículo

Mario Díez
Mario Díez
Soy un curioso empedernido al que le encanta aprender y compartir. Ahorrador desde pequeño e inversor autodidacta. Te ayudo mejorar tus finanzas personales compartiendo contigo todo lo que sé de forma atrevida y sin pelos en la lengua. Fácil, sencillo y para toda la familia. Puedes leer más sobre mi aquí.
Mario Díez
Mario Díez
Soy un curioso empedernido al que le encanta aprender y compartir. Ahorrador desde pequeño e inversor autodidacta. Te ayudo mejorar tus finanzas personales compartiendo contigo todo lo que sé de forma atrevida y sin pelos en la lengua. Fácil, sencillo y para toda la familia. Puedes leer más sobre mi aquí.

2 comentarios en “El peligro de no hacer nada con tu dinero”

  1. ¡Buen post para la colección Mario!

    Me ha gustado mucho los 5 puntos, sobre todo el de las emociones, algo que no se suele tener en cuenta antes de empezar a invertir.

    El mensaje del post es claro: hay que hacer algo con la pasta. Y algo productivo…no comprar el nuevo iphone o renovar la ropa porque ya no está de moda.

    Hay muchas formas de invertir el dinero que la gente ni se ha parado a pensar, como por ejemplo, como has mencionado en el punto 2, dedicar tiempo. Si compras un libro o una formación, estás dedicando ese dinero a invertir en ti mismo. A pesar de que muchos no vean esto como invertir, a largo plazo, puede ser dinero que traerá más dinero.

    En mi experiencia personal, he acabado amortizando de sobra los cursos que he pagado. Así que animo a todo el mundo a que piense de que forma invertir su tiempo y su dinero.

    ¡Ánimo y a por el siguiente, crack!

    • ¡Hola Carlos!

      Las emociones te pueden llevar a creerte el Lobo de Wall Street jajajaja. Cuando empecé a invertir en bolsa, lo normal es que en el momento de comprar una acción la veas en rojo (por el coste de compra y por la Ley de Murphy). En ese momento, siempre llega el miedo… ¿y si sigue bajando?

      Luego cuando mete un rebote y sube te piensas que eres el nuevo Warren Buffet, el oráculo o Neo (de Matrix). Es curioso cómo en unos minutos puedes pasar el infierno al cielo y viceversa.

      Al final, como bien comentas, la mejor inversión somos nosotros mismos. Y si, lo que te interesa es aprender a invertir y hacerlo bien, deberás dedicar algo de tiempo a entenderlo. Tampoco necesitas convertirte en un profesional de esto, pero simplemente entender por qué inviertes, dónde y cómo.

      Seguiremos dando guerra, a ver qué me saco para la semana que viene 😉

      Un abrazo!!!

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