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7 síntomas que denotan si padeces mentalidad de escasez

Seguramente, en tu infancia hubo una época en la que tenías miles de sueños respecto a tu futuro. Apuntabas muy alto, tenías mucha ambición, ganas de llegar lejos y de comerte el mundo.

Pero con el paso de los años, todo eso se fue apagando.

Acabó llegando el conformismo y, en ocasiones, hasta el derrotismo.

Probablemente, en alguna ocasión en tu vida, te hayas sentido dependiente de otra persona, con la autoestima baja, sin motivación o con miedo a algo…

Vivécdota

Corría el año 2012 y me acababa de quedar sin trabajo.

Había sido mi primera experiencia profesional como ingeniero. Pero, tras 1 año en el que aprendí bastante, llegó la crisis en el sector automoción.

La empresa decidió prescindir de mí.

Aquel día, sentí como si me hubiesen metido un puñetazo en el estómago.

Por una parte sentí alivio, ya que era un trabajo que no me gustaba. A pesar de eso, estaba tranquilo porque sabía que lo había hecho bien.

Pero, había otra parte de mí que me culpaba de aquella situación.

Desde el primer día, empecé a bombardear de curriculums a toda empresa que aparecía en Infojobs y tuviese alguna relación con mis estudios o experiencia.

La cuestión era encontrar un trabajo.

Resultado: meses sin ninguna entrevista.

Según pasaba el tiempo, empecé a cuestionarme.

Poco a poco, esa situación me fue minando la moral. Me sentía un completo inútil al que nadie quería contratar. Empecé a dudar de mis capacidades, de mi falta de formación y de mi falta de experiencia.

En mi vida personal me fui desmoronando. Apenas gastaba dinero porque no quería quemar mis ahorros, pero por otra parte me estaba amargando la vida. Casi no salía y veía que el panorama a mi alrededor no era mucho mejor.

Y eso desgasta mucho.

Mi autoestima se resintió y estaba yendo hacia una depresión.

Sin embargo, tenía la suficiente firmeza como para no dejarme chantajear por alguna de las llamadas que me hicieron donde me ofrecían como sueldo un cuenco de arroz.

Cada vez lo veía todo más negro y empezaba a pensar que mi futuro profesional pasaba por hacer las maletas y volver a irme al extranjero.

Pero, con ese panorama me llegó una oportunidad.

En todas las entrevistas que hice demostré mis aptitudes y, sobre todo, mis actitudes. Y, aunque cuando llegaba a casa me volvía gris y casi deprimido, cuando me daban la oportunidad de entrevistarme, cambiaba completamente mi mentalidad para mostrar mi mejor yo.

Así fue como logré encontrar trabajo en Yamaha Motor R&D Europa en Milán.

Mentalidad de escasez

Hubo algunas personas que me llegaron a decir que tuve mucha suerte.

Algunos, tenían trabajos nada gratificantes. Pero como “todo estaba tan mal”, ni se molestaban en buscar otra cosa.

Mira.

Sinceramente, siempre he pensado que la suerte es la excusa de los mediocres.

Con la perspectiva del tiempo, me he dado cuenta que a lo largo de mi vida he ido dando los pasos que me han llevado a donde estoy hoy.

Ni suerte, ni leches.

Cada una de las decisiones, aprendizajes y errores cometidos me han servido de lección. Seguramente, podría haber hecho las cosas mucho mejor.

Pero, existen muchas personas que viven en lo que se denomina la mentalidad de escasez. Cuando hablo de escasez, seguramente te venga a la mente algo relacionado con el dinero.

Sin embargo, la escasez se da en otras muchas cosas, como por ejemplo con:

  • Tiempo
  • Relaciones
  • Salud
  • Profesión
  • Inteligencia
  • Fuerza de voluntad
  • Etc…

Así que, voy a compartir contigo 7 comportamientos que delatan si sufres de mentalidad de escasez.

1.  Estas comparándote constantemente con los demás

En algún momento, seguramente te has comparado con alguien. Es algo completamente normal. Por desgracia, la mayoría de las veces, esa comparación tiene una connotación negativa hacia nosotros mismos.

Tener envidia y comparar con los demás

Siempre que te compares con los demás, trata de hacerlo de forma positiva. La persona elegida suele ser alguien que está mejor que tú (sea profesionalmente, emocionalmente, físicamente, etc.). Es por esto que ese pensamiento tiene que servir para inspirarte o motivarte.

Nunca para desanimarte ni pensar que jamás podrás llegar a su estado.

Como te he comentado en otros posts, volví de Italia con un problema de peso. Por culpa de mis cambios de hábitos, como dejar de entrenar atletismo y volverme muy sedentario.

Cuando tomé cartas en el asunto, busqué “apoyo” en otros. Empecé a seguir en Instagram y Youtube canales de gente que hacía deporte y llevaban una vida sana.

Eso me sirvió como motivación. Aunque lucían un cuerpo sano y estilizado, no sentía envidia ni lo veía como un obstáculo. Sabía que me tocaba recorrer un largo camino pero que, gracias a gente como ellos y ellas, iba a conseguir la motivación como para mover el culo de la silla e irme al gimnasio.

La gran mayoría de gente que consigue algo en la vida, es gracias a su trabajo, constancia y creer en ellos mismos.

Utiliza el ejemplo de los demás, no para compararte, sino para tomarlo como modelo a seguir y para inspirarte.

2.  El éxito significa ganar a otros.

Esto le suele pasar a gente que es demasiado individualista. Nunca juegan en equipo o no saben jugar en equipo.

Es posible que en algún trabajo te hayas encontrado con algún compañero o compañera que siempre tiene que ser el mejor en todo. Anhelan y necesitan el reconocimiento de todos, particularmente de los jefes, y aunque muestran una falsa amabilidad cuando les conviene, no le importa pisar a quien sea para lograr sus objetivos.

Este tipo de personas son un claro ejemplo de mentalidad de escasez. Y se debe, principalmente, a su baja autoestima y a la necesidad de ser muy bien vistos por los demás.

En muchas ocasiones son envidiosos, porque puede que vean en ti un rival por tus cualidades.

También existe quien cree que, cuando otros consiguen sus metas, tienen menos posibilidad de conseguirlas ellos también.

Creen que la vida es un pastel y a cada trozo que coge alguien, significa que queda menos pastel.

Mira, pisando a los demás lo único que se consigue es que el día que necesites algo, nadie te vaya a echar una mano. La vida suele tener una extraña tendencia de reflejarnos de nuevo aquello que hemos proyectado.

Vamos, lo que coloquialmente llamas Karma.

Una persona que mentalmente es abundante, si puede ayudarte a mejorar, lo hará. Siempre va a estar dispuesta a potenciar lo mejor de ti sin esperar nada a cambio.

Trata de ser generoso con tus compañeros, con tus amigos, con tus familiares e incluso con desconocidos.

Una simple sonrisa puede cambiarlo todo.

3.  Siempre usas excusas para justificar por qué tú no puedes

Muchas veces he caído en este error.

Tienes ambición por conseguir algo, pero en cuanto empiezas a analizar el camino que hay que recorrer hasta llegar allí, te das cuenta que existen una infinidad de obstáculos.

Hasta aquí bien.

El problema aparece cuando utilizas cada uno de esos obstáculos como argumento y justificación por los cuales no vas a poder conseguirlo jamás.

Y aquí llega, lo que yo llamo, el esqueísmo:

  • “Es que me falta formación”
  • “Es que me piden catalán”
  • “Es que hace falta mucho dinero para hacer eso”
  • “Es que ya es tarde para empezar”
  • “Es que yo no puedo”
  • “Es que para ahorrar 50€ al mes…”

Es que… es que… es que.

No lo haces porque no te da la gana.

Si crees que te falta formación, te formas. Si te piden catalán, lo estudias. Si te hace falta mucho dinero, busca otras alternativas con tu presupuesto. Si es tarde para empezar, empieza y no sigas dándole vueltas mañana. Si crees que no puedes, inténtalo y verás cómo puedes. Si te da pereza ahorrar 50€ al mes, que sepas que son 600€ al año.

Pero lo que no debes permitir es rendirte al primer inconveniente que encuentres.

4.  Hablas y piensas usando palabras de escasez

Somos aquello en lo que creemos. Es por este motivo por el que, los pensamientos y palabras negativas puntuales no tienen por qué afectarte directamente, si eres consciente de ellas.

En el momento en el que dejas de tener el control sobre esos pensamientos, es cuando puedes empezar a establecer creencias alrededor de ellos. De esta manera, pueden acabar formando parte de tu propio carácter.

“No tengo suficiente dinero”, “Esa persona ha podido, pero yo no puedo”, “Con poco me conformo”, “Todo me sale mal” …

Por este motivo, es importante que evites utilizar ese tipo de palabras o pensamientos en la medida de lo posible.

A ver, puntualmente te van a venir a la mente y seguramente las digas. Pero debes comprender que esos pensamientos son relevantes sólo si les das importancia.

Es muy fácil despotricar y quejarse de las cosas que te suceden.

Lo difícil es afrontar, tomar acción y empoderarte mentalmente.

Todo va a depender del enfoque que le quieras dar.

5.  No te alegras por los triunfos de otros y te reconforta cuando fracasan

Uno de los peores comportamientos de la gente es el de alegrarse con el fracaso de otros.

Desde el sofá de casa sin haber hecho nada, es muy fácil criticar. Tomar acción y tratar de lograr algo con trabajo y ganas, “ya si eso que lo haga otro”.

Bajo mi punto de vista, no hay más mediocridad que estar al acecho para ver cuando alguien que lo ha intentado, fracasa.

De hecho, te voy a decir una cosa. El fracasado es el que tiene este comportamiento. El que lo ha intentado, ha aprendido.

Es curioso, pero España es un país en el que se practica el cuñadismo a gran escala.

Existen alrededor de 40 millones de seleccionadores de fútbol que siempre están dispuestos a dar su opinión sobre quién tendría que jugar y quién no.

Además, algo muy típico español, es tratar de desprestigiar a aquellas personas que han tenido éxito.

Siempre salen a relucir argumentos como: “Sí bueno, ha llegado ahí por explotar a sus trabajadores”.

O en el peor de los casos, si eres mujer, sale a relucir el machismo ibérico: “Ya claro, siendo mujer, ha llegado ahí, ya sabes por qué…”.

Si eres de los que opina así, permíteme que piense de ti que eres gilipollas. Y además de eso, padeces de mediocridad mental.

Si alguien logra sus objetivos en la vida, no sientas envidia. Puedes aprender mucho de esa persona. Y si llegado el caso fracasa, lo mejor que puedes hacer es darle apoyo.

Te conviertes en alguien generoso y abundante cuando eres capaz de alegrarte de las victorias de los demás y cuando eres capaz de echar una mano a alguien que ha intentado acercarse a sus sueños, pero se ha tropezado.

6.  Cuando logras algo, te cuesta compartirlo con los demás.

Cuando somos pequeños, muchas veces nos cuesta compartir los juguetes con otros amigos. Nos aferramos a ellos como si nos los fuesen a robar.

Supongo que, una parte de ese sentimiento, pasa por ese temor a perderlo si lo compartimos.

Siendo adultos, hay aún personas que se siguen comportando de esa manera.

Cuando logran algo, tratan a toda costa de ocultar cómo lo han hecho para que otros no puedan copiarles y conseguir lo mismo que ellos.

Este comportamiento denota un complejo de inferioridad. Vuelvo de nuevo a nombrar los problemas de baja autoestima como posible causa de este comportamiento.

La envidia y el recelo deben ser reconducidos hacia generosidad y solidaridad.

Una alegría compartida se transforma en doble alegría.

7.  Ignoras los objetivos de largo plazo

La mentalidad de escasez te impide mirar al futuro y a objetivos a largo plazo. Es el hedonismo, o placer inmediato, el que te nubla la vista sobre aquellas cosas que te pueden ofrecer recompensas a medio o largo plazo.

¿Por qué?

Porque mucha gente es incapaz de realizar un esfuerzo o trabajo que se tenga que prolongar a lo largo del tiempo para empezar a ver resultados.

Si no ven la recompensa ahora, no les merece la pena.

Una vez conocí un violinista que realmente tocaba muy bien. Yo no entiendo mucho de esto, pero me contó que había tocado en grandes orquestas por toda Europa.

Sin embargo, estaba bastante cansado de oír a gente que le decía que les encantaría saber tocar como él. Un día que le pillaron con la guardia baja, le dijeron algo así:

  • Me encantaría saber tocar el violín como tú.
  • No sé yo si te encantaría aprenderlo, créeme. 
  • Pues claro que sí, es una maravilla oírte. Sería increíble poder hacerlo.
  • ¿Estarías dispuesto a pasarte los próximos 15 años practicando día sí, día también, pasando la mayoría de ellos sin pena ni gloria, sin reconocimiento y aún y así, insistir y seguir formándote con los mejores hasta que un día te den una oportunidad y, quien sabe, si te podrá llevar a más oportunidades o se quedará en una anécdota?
  • Emmm…

Es ahí cuando la mayoría se rinde, donde él decidió luchar y trabajar por aquello que le gustaba y quería conseguir.

Esto es algo que pasa por ejemplo en enero, cuando llegan los propósitos:

  • “Me voy a poner en forma y voy a adelgazar”
  • “Voy a ahorrar”
  • “Aprenderé un idioma nuevo”

Te suena, ¿no?

Supongo que también te suena que, a mediados de marzo, si no antes, esos propósitos ya han caído en el olvido.

Transforma los pensamientos de pobre

La mentalidad de escasez no es algo que lleves impreso en tus genes. Sin embargo, sí que es cierto que la educación que has recibido, puede marcar tus pensamientos.

La parte positiva es que, a lo largo de la vida, puedes ir cambiando y puliendo esos pensamientos.

Como te comenté al principio, cuando me quedé sin trabajo empecé a tener mentalidad de pobre. En mi vida personal empecé a lanzarme mensajes muy negativos sobre mí. Por suerte, continué valorándome profesionalmente. Fui capaz de darme cuenta de que me estaba yendo al abismo de la depresión.

Estos pensamientos se pueden cambiar. Algunos de los síntomas que he compartido contigo son más fáciles de cambiar que otros.

Tener pensamientos de escasez, además de no ayudarte a mejorar las cosas, puede incluso empeorar tu vida. Si eres de los que pisan a los demás para lograr sobresalir, es probable que acabes completamente solo. Tu éxito es escaso y basado en tus temores.

Haz que tus miedos no te impidan volar.

Cambiar la percepción es vital para pasar de una mentalidad de escasez a una mentalidad de abundancia.

Tus pensamientos son tu poder. Son tu propio genio en la botella.

Así que tú decides si quieres pensar en riqueza, salud y alegría ilimitada, o continuar determinando tu valor por la escasez.

Aunque creamos que el mundo está lleno de objetos finitos, la cantidad de posibilidades es infinita (bueno, finita en un número inmensamente grande). Es por eso que la teoría de la superabundancia cobra sentido.

Estamos en constante innovación y cada vez disponemos de más recursos que surgen de la mezcla de otros recursos.

Y así sucede con las posibilidades que tienes de lograr tus objetivos. Quizá no darás con la tecla la primera vez, pero no te rindas y sigue intentándolo.

Deja las excusas y ponte en acción. Además, piensa que ser vulnerable y aceptar ayuda es una parte del proceso.

Este post es bastante reflexivo y a mí personalmente me sirve para no perder el foco en lo que realmente importa. Pero tú, ¿qué opinas? ¿Eres de mentalidad abundante o escasa?

Déjame un comentario. Estaré encantado de leerte y contestarte 😉

Y si te ha gustado el post, compártelo. Puede que le pueda ayudar a alguien cercano a ti.

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Sobre el autor de este artículo

Mario Díez
Mario Díez
Soy un curioso empedernido al que le encanta aprender y compartir. Ahorrador desde pequeño e inversor autodidacta. Te ayudo mejorar tus finanzas personales compartiendo contigo todo lo que sé de forma atrevida y sin pelos en la lengua. Fácil, sencillo y para toda la familia. Puedes leer más sobre mi aquí.
Mario Díez
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Soy un curioso empedernido al que le encanta aprender y compartir. Ahorrador desde pequeño e inversor autodidacta. Te ayudo mejorar tus finanzas personales compartiendo contigo todo lo que sé de forma atrevida y sin pelos en la lengua. Fácil, sencillo y para toda la familia. Puedes leer más sobre mi aquí.

7 comentarios en “7 síntomas que denotan si padeces mentalidad de escasez”

  1. Hola Mario ¡buen post! Sobre todo el poner excusas y no mirar a largo plazo han sido trabas para mi desarrollo, pero gracias a la reflexión he llegado a conclusiones similares a las tuyas ->¡Gracias por ponerlo por escrito y compartirlo con los demás!
    Un abrazo
    IM

    • ¡¡¡WOW!!!

      Que esas palabras vengan de ti, Inversor Millennial, son un auténtico halago.

      Estoy casi seguro de que, la mayoría de gente, nos hemos puesto excusas en diferentes momentos. Tanto a la hora de crear un blog, como de invertir y probar nuevas alternativas. Pero casi la parte más compleja es la de ser capaz de ampliar tu horizonte de visión y ver que el trabajo constante de hoy, puede dar grandes frutos el día de mañana.

      Muchas gracias a ti por comentar.

      Otro gran abrazo y felicidades por el blog 😉

  2. Mmmm… Creo que he pecado de bastantes de los puntos… Y te doy la razón, es mentalidad de escasez.

    Afortunadamente, los he ido corrigiendo. Algunos del todo y otros en proceso, pero es muy importante trabajarse a uno mismo para conseguir la abundancia.

    Sobre el punto 4 es en el que más estoy trabajando ahora. Con el coaching he aprendido que el cerebro tiende a darse la razón a sí mismo. Si constantemente repites «no tengo dinero», al final, efectivamente, no tendrás dinero. Necesitas no tenerlo para poder llevar razón.

    Como tú has dicho, ¡somos lo que pensamos!

    Gran artículo, como siempre 🙂

    Un abrazote!

    • ¡Hola María!

      Quiero un vídeo tuyo hablando de este tema. Estoy seguro de que le puedes dar una vuelta de tuerca desde tu experiencia 😉

      – Ahí te la dejo caer –

      Yo creo que nadie se libra del pecado de haber cometido alguno de estos errores. A ver, es normal que de tanto en tanto surja algún comentario mediocre. Es cuestión de no permitirles cobrar importancia en tu pensamiento 😀

      Al final, la vida es un entrenamiento constante. Obstáculos y problemas los va a haber siempre. Así que tú decides si quieres superarlos o quedarte sentado lamentándote.

      ¡¡¡Otro abrazote para ti!!!

  3. ¡Cuán difícil es cambiar esta mentalidad! Lo digo por experiencia… de hecho, al igual que María, algunos puntos siguen estando «en construcción» en mi vida.

    A mi una de las cosas que me ayudó a empezar el cambio de mentalidad es salir fuera de mi zona de confort, algo que recomiendo a todo el mundo con el que hablo.

    Otra de las cosas es hablar con la gente, relacionarte bastante , para ver como ellos han hecho sus propios cambios de mentalidad y aprender de ellos.

    Y por último, emprender. O tener contacto con el mundo emprendedor ya sea vía libros, blogs, podcasts, charlas…¡lo que sea! Los emprendedores saben mucho de la mentalidad de abundancia y al final, si incorporas información emprendedora a tu vida, incorporarás de una forma u otra hábitos para cambiar esa mentalidad de escasez.

    ¡Muy buen post Mario! Aunque debo decir que he echado de menos algo más de chicha económica, es decir, plantear la mentalidad de escasez también desde el punto de vista económico ;). De cualquier forma, ¡me ha encantado!

    ¡Un fuerte abrazo y a seguir, crack!

    • Hola Carlos,

      ¡Cuánta razón en lo que comentas! Al final, lo que se trata es de ser capaz de detectar esos pensamientos, ponerte manos a la obra para cambiarlos y ponerte en acción.

      Se puede aprender tanto de aquellas personas que ya han recorrido el camino… 🙂

      En cuanto al post, quería hacerlo así genérico a posta. Porque al fin y al cabo, si lo analizas, es un tema válido en todos los aspectos. Pero sí, es posible que de este saque algún artículo más concreto. Centrándome en la toxicidad de la queja no constructiva y de los mensajes negativos sobre el dinero. Así que, tomo nota!

      Un abrazo enorme y como siempre un placer leer tus opiniones.

  4. Aupa Mario,

    Muy buenas tus reflexiones. Me veo muy reflejado y confieso tener aun una mentalidad de escasez.
    No es una cosa que me pille de nuevas, es algo con lo que llevo trabajando hace años y que esta en proceso.
    Muchas gracias por tus articulos y Felicidades por tu blog.

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