Seguramente al leer el título te puedes haber quedado a cuadros.
Y si te lo estás preguntando… no, no has leído mal: 33.554% de rentabilidad en 5 años y medio.
Se dice pronto y seguramente te parezca una absoluta locura.
Déjame decirte que lo es.
Te hablo de un tipo que no deja indiferente a nadie, al que le encanta ser siempre el foco de atención y que no tiene reparos en ponerse a azotar a los monigotes por Twitter.
De él, he aprendido una barbaridad. Y no solo de azotar a monigotes.
Es más, podría decir que hay 3 grandísimos inversores que me han marcado profundamente.
El primero, papá William O’Neil, que podríamos considerarlo como el padre del Growth moderno con su metodología CAN SLIM.
El segundo es Jesse Livermore. Un avanzado a su época que era capaz de interpretar el movimiento del precio únicamente leyendo la cinta y sin disponer de gráficos, consiguiendo así convertirse en millonario gracias a sus descubrimientos.
Y el último, es de quién te vengo a hablar hoy.
Mark Minervini.
Un gran desconocido a este lado del charco. Un referente indiscutible para mí. Así que hoy te voy a contar algunos de los entresijos de cómo él es capaz de conseguir semejantes resultados y cómo tú podrías aplicarlo.
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Índice
Quién es Mark Minervini
Hoy te vengo a hablar de Mark Minervini. Un tipo que lleva más de 35 años peleándose con los mercados.
Un inversor que desde 1994 hasta 2000, en ese periodo de 5 años y medio, fue capaz de obtener una rentabilidad total de 33.554%.
O lo que es lo mismo, un promedio de un 220% anualizado, perdiendo dinero tan solo durante un trimestre.
Pero detrás de esos números de otro planeta no hay un talento especial, ni tiene un don, ni ha tenido suerte.
Mark, al igual que todos, empezó como empezamos muchos, invirtiendo sin tener ni idea de lo que estaba haciendo.
Eran los años 80, tenía poco dinero, pues tampoco venía de una familia adinerada y siempre tuvo curiosidad por esto de las inversiones.
Cabe destacar todas las dificultades que había para invertir entonces, con las altísimas comisiones, la dificultad para operar y un entorno donde la información era muchísimo más difícil de conseguir que en la actualidad.
De hecho, necesitó 6 años para conseguir ser rentable. Acumulando malas experiencias por el camino, sin mentores, sin cursos, sin prácticamente ayuda de nadie.
Fue entonces cuando cayó en sus manos un libro.
“How to trade in Stocks” de Jesse Livermore, lo que fue un punto de inflexión para él.

Un libro que también he tenido el gusto de leer y que recomiendo muchísimo.
Desde entonces, también decidió formarse con David Ryan y William O’Neil, donde perfeccionaría aún mucho más su manera de invertir.
En 1997 ganaría el US Investing Championship con una rentabilidad del 155% anual.
Desde entonces, además de invertir, ha dedicado una gran parte de su tiempo a enseñar a otros cómo conseguir estos resultados.

Autor de, seguramente, mis libros favoritos de inversión, me ha violado el cerebro en cada uno de ellos como “Trade like a Stock Market Wizard” o “Think and Trade like a Champion”.


Volvió a ganar el US Investing Championship de 2021 esta vez en la división Money Manager para cuentas de más de 1 millón de dólares, consiguiendo un 334% de rentabilidad ese año.
Cómo ha logrado ganar un 33.554% en 5 años y medio
Uno de sus secretos a voces para poder sacarle todo el jugo a los mercados es el de ser extremadamente disciplinado y seguir siempre las reglas de su estrategia.
De hecho, es lo más importante a la hora de invertir.
Porque si lo haces sin reglas y sin disciplina emocional, no importará de absolutamente nada que tengas la mejor estrategia del mundo si no eres capaz de seguirla.
Y aquí está la diferencia entre la cantidad de gente que invierte y la poca cantidad de gente que realmente gana dinero de forma consistente y contundente en los mercados.
Es una cuestión de disciplina y seguir las reglas.
Y dentro de sus reglas, algo que principalmente busca a la hora de invertir gira en torno a un concepto.
Pero antes de hablarte de él, voy a hacer un pequeño inciso para explicar un detalle de mucha importancia que la mayoría ignora.
Los patrones de bolsa
Para muchos, los patrones que puedes identificar en el gráfico son simplemente dibujos.
Pero la realidad es que, no son tan solo formas que se ven en el gráfico. Cada patrón no deja de ser más que una forma de expresión de la ley de oferta y demanda, principalmente movida por los peces gordos de los mercados.
O sea, los institucionales.
Y por si no lo sabes, estos cuando compran o venden acciones, no suelen poder hacerlo de golpe. Sino que tienen que ir haciendo pequeñas compras o ventas para no mover bruscamente el precio de las acciones que están operando.
Por eso, cuando nos encontramos cualquier patrón, tenemos que entender qué está sucediendo y quién está moviendo las acciones.
Porque cada patrón no es simplemente algo que sucede en un gráfico, sino es un intercambio de acciones que lo acaba formando.
Por eso, hay muchos Cup & Handle que fallan, muchos Double Bottom que fallan y muchos otros que fallan. Porque si solo te fijas en la forma, te estás perdiendo la parte más importante de la historia.
Que es la lógica que corre detrás de cada patrón.
No es tan simple como ver la forma que nos deja el precio y memorizarla siempre. Hay que ver un poco más allá, es algo que se tiene que comprender.
Pero ahora sí, vayamos a por el maldito patrón.
El Volatility Contraction Pattern o VCP
El VCP es un patrón verdaderamente característico cuando sucede.
Se caracteriza por una compresión del precio de izquierda a derecha. De mayor volatilidad a menor volatilidad. Y cuando se llega a la parte donde el precio está verdaderamente comprimido, acabamos viendo una bajada considerable de volumen.
Algo a lo que yo siempre digo: “Nadie compra, nadie vende”.
Cuando esto sucede, hace que la acción sea totalmente vulnerable a moverse violentamente. Porque desde este preciso punto, si entra demanda en la acción, el precio puede acabar explotando al haberse acabado la oferta.
Dicho de otra manera, durante toda esa transición de compresiones, los institucionales han mareado el precio, han sacudido a los inversores, se han intercambiado acciones y, cuando ya no queda mayor interés, pisan el acelerador a fondo para mover el precio hacia arriba y poner toda esa masa de acciones compradas en ganancias.
Esa compresión final además nos permite tener una gestión de riesgo buenísima, ya que tienes una zona de referencia muy clara sobre la que el precio no debería retroceder y así poder colocar tu Stop-Loss con las probabilidades de que no salte a tu favor.
Pero esto no es algo que suceda el 100% del tiempo.
Ya que hay que tener siempre muy en cuenta la tendencia, tanto de la acción como del mercado.
Se nota la influencia de Stan Weinstein en Mark Minervini, pues también se concentra mucho particularmente en invertir durante el Stage 2. O sea, durante una clara tendencia alcista.
Concretamente, se fija en que las medias de 50, 150 y 200 días estén en este orden y que la acción lleve como mínimo 1 mes con clara tendencia alcista.
Por eso, algo que nunca hace es comprar acciones bajando. Porque estadísticamente, la probabilidad de agarrar un cuchillo cayendo y que este de golpe se gire, es mínima.
Aquí puede que alguno ya se está preguntando…
¿Y los fundamentales?
Fundamentales
De ellos hablo en el Mini Curso de Fundamentales Growth al que tienen acceso todos los miembros de la Lanzadera Growth.
Y seguro que Mark estará de acuerdo en lo que cuento ahí.
Pues Mark siempre mira los fundamentales, pero nunca invierte únicamente por los fundamentales. Tiene que tener el técnico.
Porque ya puede tener grandes EPS, grandes ventas, grandes márgenes, una gran historia, gran dirección… vamos, unos grandes fundamentales, pero si la acción está en tendencia bajista, no hay nada que comprar ahí.
Por lo contrario, tenemos una acción en clara tendencia alcista que no tiene unos grandes fundamentales…
Matizo, no tiene unos grandes fundamentales reportados.
O sea, que puede estar mostrando números muy malos en la última presentación de resultados, pero el precio no ha hecho más que subir desde entonces, no es una situación para ignorar.
Porque en una buena parte de los casos, el precio anticipa los futuros resultados.
Es por este motivo por el que muchas empresas empiezan sus movimientos cuando tienen los peores fundamentales, y empiezan su declive justo cuando presentan los mejores resultados de siempre.
Por último, hay otro gran punto clave para Mark a la hora de invertir además del técnico y los fundamentales.
Gestión de riesgo y del capital
Algo que descubrí con él es que a veces te sale más a cuenta hacer 10 operaciones del 10% que intentar sacar una del 100%.
Esto es lo que él llama tener un turnover alto.
O sea, se centra mucho en intentar sumar aciertos con una muy buena gestión del riesgo.
Supongamos que tienes una tasa de acierto del 50%, tu ganancia media por operación es del 10% y siempre corres un riesgo de un 5%.
Tu expectativa de ganancia será siempre positiva, ya que podrías incluso fallar 2 de cada 3, que no perderías dinero.
Entonces, si eres capaz de mantener como mínimo un ratio de 2:1 y acertar al menos el 50%, ya ganarás dinero.
Así que una de sus reglas más importantes en este terreno es que siempre tengas las probabilidades a tu favor con tu dinero.
Una vez tienes esto, has de tener clara una última cosa.
Mark es un ferviente defensor de que, para conseguir estas rentabilidades, debes practicar la concentración en la cartera.
Vamos, lo radicalmente opuesto a la diversificación.
Y es por un tema de sentido común. Porque tener en cartera 20 o 25 empresas va a ser prácticamente nada gestionable. Porque mientras todo suba, perfecto. Algo que no ocurrirá casi nunca.
Pero en el momento en el que vengan vaivenes en los mercados, unas acciones se comportarán mejor que otras y acabarás como pollo sin cabeza corriendo de un lado a otro sin saber en cuales cerrar o cuales aguantar.
Siempre será más sencillo mantener todo bajo control con 5 o 10 empresas que no con más.
Ahí es donde entra en juego el hecho de seleccionar únicamente a aquellas que sean las que tengan las mejores características técnicas y fundamentales.
